¿Cuál préstamos mejor para ti: a corto o a largo plazo?

Si estás pasando por un momento de necesidad o tienes algún proyecto en mente pero no tengas el dinero para llevarlo a cabo, muy posiblemente estés comenzando a considerar los préstamos. Sin lugar a dudas este tipo de servicios puede resultar sumamente útil para cumplir con tus expectativas financieras y es por eso que queremos contarte un par de cosas al respecto.

En lo que respecta a los créditos, estos se encuentran divididos en dos grandes bloques. El primero de ellos es un préstamo clasificado como “de corto plazo”, mientras que en el otro lado de la calle tenemos a los denominados “de largo plazo”, ambos con características fundamentales que te explicaremos a continuación.

 

Préstamos a corto plazo

Uno de los aspectos más relevantes a destacar dentro de los créditos a corto plazo, es que esta definición se aplica a aquellos préstamos cuyo período de devolución es inferior a 12 meses. Es decir, desde el momento en que te entregan el dinero, no podrá pasar más de un año hasta que realices el pago de este.

Por supuesto, estos períodos se estrechan debido a los importes que puedes conseguir. Una de las características de este tipo de créditos es que las cantidades que las instituciones te pueden facilitar no son muy elevadas y suelen rondar los 1000 euros. Como puedes imaginar, realizar este pago en 12 meses puede resultar bastante sencillo y no acabar siendo un dolor de cabeza.

Una de las ventajas que presentan este tipo de préstamos es que no requieren de grandes tramitaciones para conseguir los importes deseados. Es decir, el papeleo requerido por las empresas es casi nulo y el ingreso lo realizan en pocos días. Por supuesto, las tasas de interés y comisiones suelen ser bastante más elevadas que en los créditos a largo plazo, puesto que el riesgo de la inversión es mayor.

 

Préstamos a largo plazo

Como te mencionamos anteriormente, los préstamos a largo plazo se definen por los tiempos que tienes para devolver el importe. En este tipo de créditos, los períodos de devolución del pago superan el año y pueden extenderse durante bastante tiempo dependiendo de las especificaciones pactadas con la institución.

A diferencia del préstamo a corto plazo, en estos casos puedes solicitar importes bastante mayores. En esta clase de créditos resulta mucho más fácil pactar un método de pago que se ajuste de buena manera a nuestra realidad financiera, representando una carga mensual sumamente llevadera.

Por supuesto, debido a que los montos que las instituciones están dispuestas a prestarte, los trámites burocráticos para aprobar la transacción suelen ser más complicados. Requerirán demostrar solvencia económica mediante tus nóminas y además presentar a un aval para aquellos casos en los que no puedas seguir pagando.

Como puedes ver, las diferencias entre los préstamos a corto y largo plazo son bastante significativas y debes estar muy atento a la hora de decidirte por uno u otro. Obviamente, la decisión debiera pasar por la cantidad de dinero que estás necesitando, por lo que solo te recomendamos que estés seguro de que podrás pagar el dinero que acabarás debiendo.

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